
El barro guarda la memoria
En las calles del barrio, los niños y niñas moldearon sus recuerdos de infancia en arcilla húmeda, transformando relatos orales y ficciones compartidas en esculturas permanentes bajo la luz cálida de la tarde.


La arcilla como archivo
Durante seis semanas de cocreación, el taller comunitario se convirtió en un espacio de escucha profunda. Los participantes no solo moldearon figuras tridimensionales; esculpieron las memorias de sus abuelos, los mitos del río cercano y los relatos cotidianos que definen el territorio.
Cada pieza de barro cocido conserva la textura exacta de las manos que la crearon, un testimonio físico e imborrable que rescata la memoria colectiva desde la mirada de la infancia local.



Relatos moldeados a mano
Un registro íntimo del proceso de modelado, la quema de las piezas en el horno comunitario y la instalación final de las obras en el parque del barrio.
Historias que siguen volando
Sigue el recorrido de otros procesos artísticos donde el óleo, el barro y las ficciones compartidas transforman la memoria de nuestros territorios.
